Si el ‘libretista’ (aunque la ‘reducción’ haya sido de Tito Ricordi) es un genio literario prestigioso y reconocido y adulado en su país y todos, el compositor primero, están dispuestos a quemar incienso ante él puede ocurrir que el tal libreto termine interponiéndose, mediando negativamente, entre el autor de la música y el público. Suele ocurrir con D’Annunzio, y un buen ejemplo es esta, por otros conceptos interesantísima obra. Es la tercera vez que la veo, y el talón de Aquiles ha sido, además de algunos cantantes, el texto. Esta vez pude observar, mientras seguía el texto en italiano, las reacciones de dos turistas que leían el inglés delante, y unos jóvenes italianos a mi lado. Los primeros seguían una traducción que, forzosamente, suprimía lo altisonante y ‘poético’ del texto, y sobre todo se apartaba de ese lenguaje altisonante y…
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