Aunque hace poco vi Jérusalem en el Festival Verdi de Parma, el origen italiano de esta ópera, I Lombardi, la cuarta de Verdi y última en mucho tiempo en estrenarse en la Scala, sólo la había visto en el ya lejano 2005 en Florencia. Ambos títulos son siempre un acontecimiento y sería interesante -en un Festival, claro está- verlos juntos porque explicarían muy bien no sólo la ‘evolución’ del genio de Verdi (y su actitud cuando escribía para Italia o para París), con la superioridad dramática y musical de algunos momentos de la obra ‘francesa’, sino el valor de la excitante espontaneidad e invención melódico del título original, más breve, menos unitario y homogéneo en lo dramático, más ‘primitivo’ en caracterización de personajes y ‘refinamiento’ musical, pero tan -todavía hoy- inmediato en su efecto en el público. No hay que olvidar,…
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