Sesenta años le tocó esperar para regresar al primer gran título de Bellini (al menos, en lo que se reconoce hasta ahora) que justamente vio su bautismo, y con éxito, en esta misma sala. En 1958 Votto dirigió una reposición de pocas funciones con Callas, Corelli y Bastianini que curiosamente no ha sobrevivido ni siquiera ‘pirateada’ (y era el título ideal para que lo fuera) y, como ocurría en esa época, bastante ‘abreviada’. Por otra parte, salvo en el caso de la protagonista, ni tenor ni barítono podían ofrecer sino una excitante versión ‘verdiana’ de sus partes y respectivas vocalidades.
Ahora volvió en muchas más funciones, con dos protagonistas femeninas distintas, y el resto de los elementos del reparto idéntico. Hubo sus más y sus menos con el director de escena contactado en el primer momento (Loy, que al parecer quería enmendarle…
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