Las reseñas, desde mi punto de vista, deben salir rápido y no ser demasiado largas, porque se trata de informar sobre una representación que tiene pocas repeticiones, si acaso, y más con un Festival. Por otra parte, con Pesaro ocurre que como es ‘el’ festival monográfico por excelencia, y a estas alturas sólo falta el ‘pastiche’ Edoardo e Cristina para haber repasado toda la producción lírica de Rossini, habría que hablar algo de las obras, sobre todo las menos o nada conocidas.
No he visto la nueva producción del Barbero, confiada a Pier Luigi Pizzi, pero sí los otros títulos líricos (no los conciertos). Y éste, que inauguraba el Festival, era el más esperado. Una sola vez se había dado aquí mismo y su exhumación no parece haber despertado mucho interés fuera del Festival. Es, según común opinión y esta vez acertada, la más floja de las…
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