Que la música lo mantiene joven a uno, es un dicho muy halagüeño, pero que no siempre parece verse confirmado en los hechos. No es este el caso del director sueco Herbert Blomstedt, de 91 años (cumplidos el pasado 11 de julio), nacido en Springfield/Estados Unidos, donde su padre era pastor adventista. Blomstedt, muy dinámico y resuelto, firmemente de pie sobre el podio, dirigió a mano (sin batuta ni partitura delante) a la Wiener Philharmoniker en la espléndida inauguración de la temporada 2018/2019 de Baden-Baden. Fue una conducción serena, fresca, prolija, sobria, discreta, sin gestos descomunales, y el célebre colectivo de Viena siguió al enérgico, legendario director encantado, en estrecha comunión con él, desplegando su tradicional cultura musical con sumo (y buen) gusto.
El concierto comenzó con una obra muy poco conocida (por no…
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