No esperaba nada nuevo de este Requiem, porque a Pappano ya lo he visto dirigir la obra al frente de la orquesta y coros de la ROH. Encerrada en el escenario, la orquesta, buena, pero hoy día no tanto como hace algunos años, suena a menudo estridente y chata en materia de color. Y Pappano dirige muy bien pero….los que hemos visto a Giulini o Karajan somos decididamente insoportables, y no los más indicados para hacer buenas críticas musicales. Por ejemplo, ¿para qué estos prejuicios anticipados míos, finalmente aplastados por un Requiem excepcional?
Salvando los problemas acústicos, Pappano estuvo a la altura de un Giulini, ya desde la anticipatoria tensión que parece perturbar la calma de los primeros acordes, hasta esa calma tan diferente, resignada pero a regañadientes que cierra la obra. Pappano unificó estos extremos con una poética…
Comentarios