En su afán de grabarlo todo, Nikolaus Harnoncourt comete errores y llega también al público con grandes aciertos. Pero pocas veces provoca indiferencia y estas Danzas eslavas de Dvorak no pasan de ahí. Los tempi son rápidos, marca de la casa por otra parte, pero por momentos esa agilidad tan cara a maestros como Solti, se vuelve mecánica en las manos de Harnoncourt.Aparte de ello, pocas críticas haremos a un compacto que funciona, en el que se cuenta con una Chamber Orchestra of Europe de innegable calidad y que es manejada por el maestro con gran pulso, también marca de la casa y una de sus virtudes más llamativas.Quizá lo que se echa de menos es la flexibilidad que estas danzas requieren. La batuta debe darnos la sensación de que los ritardandi son espontáneos y con Harnoncourt todo parece seguir un plan perfectamente hilado en el que…
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