El Festival Donizetti eligió este año dos ‘rarezas’ auténticas (el próximo tendrá el estreno de L’ange de Nisida en forma escénica por primera vez en Italia, la poco conocida Pietro il Grande czar delle Russie y la comparativamente ‘conocida’ Lucrezia Borgia). Seguimos en la ‘città alta’ (la antigua, y bellísima) y en su simpático Teatro Sociale con las vigas del techo a la vista (el Donizetti de la ‘città bassa’ sigue en obras que no parecen tener un fin próximo).
Esta, de las dos la más ‘madura’ (aunque siendo anterior a la Bolena y a L’elisir d’amore es difícil hablar de voz personal o de madurez alcanzada), sigue mostrando no obstante ciertos momentos (en particular el extenso y magnífico cuarteto que cierra el primer acto, a cargo de los cuatro principales, ‘Pietà mi chiedi, o perfido’) la profunda influencia de Rossini. Incluso…
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