Quién me iba a decir que en 2018, en menos de ocho meses, iba a ver dos veces este ‘título menor’ que al parecer resiste bien la odiosa comparación con hermanas mayores, incluso de la misma época. Menos que la Scala le fuera a dedicar su famosa velada inaugural (que se transformó en una declaración política del público aplaudiendo al presidente de la República, y de la que se ha escrito que al parecer la cultura es en Italia el último baluarte de la democracia… Parece que Verdi siempre está presente en las desgracias políticas del Bel Paese… y ojalá siga iluminándolas y contribuyendo a superarlas). Bravo por la elección del título.
La nueva producción de Livermore fue recibida el primer día con reacciones encontradas. No siempre es coherente, y es curioso que un artista que saltó a la fama por su capacidad para realizar puestas…
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