Más de cien años separan esta rarísima Médée de la más famosa de Cherubini, también estrenada en París. Siendo la única obra lírica estrenada públicamente por su autor y en edad tardía (es de suponer que el predominio de Lully en la escena lírica parisina tuvo que ver) no se entiende que no haya tenido mayor difusión y que hoy en día se trate casi de una primicia. Por fortuna el recién reinaugurado Grand Théâtre lo hizo con todo el cuidado necesario para que se la pudiera entender y disfrutar en su justo valor, y el premio fue un público muy atento y numeroso que siguió magnetizado el espectáculo.
Para la parte visual, hoy tan importante y que para este tipo de obras es decisiva, McVicar, al que ahora no se podrá tildar de ‘tradicionalista’, traspuso la acción a las guerras del siglo pasado con un Creonte rey/general y con dos jefes de…
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