La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC) es hoy internacionalmente conocida gracias a su presidente Gonzalo Angulo. Este, con métodos de dudosa legitimación democrática (según afirman UGT, CCOO y PSOE), ha emprendido una campaña de "cazar" y "decapitar" a los músicos que forman parte del comité de empresa, con el fin --según sus hagiógrafos-- de conseguir que la formación pública (es propiedad del Cabildo de la Isla) esté formada por esclavos felices y no por trabajadores libres como es imperativo en el actual marco constitucional, cuya comprensión tanto parece resistirsele a Angulo.Como los lectores conocen sobradamente, la dirección de la OFGC despidió hace unos meses a un músico argumentando poco menos que "no sabía tocar". El despido fue declarado improcedente por el Juzgado de lo Social que consideró arbitrario el despido e…
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