Como se sabe esto es lo inverso del tercer y último de los enigmas de Turandot. Pero fue la sensación que tuve todo el tiempo ante esta espectacular producción de la última obra de Puccini, que creo recordar ya fue reseñada con otro elenco en estas mismas páginas.
Los espectáculos de la Fura en conjunto, o de sus miembros por separado, me siguen gustando en lo visual, pero los encuentro cada vez más carentes de contenido. Un ejercicio formal con todos los adelantos técnicos, con comparsas, equilibristas, trapecistas y aquí incluso patinadores, un despliegue de colores, y hasta el empleo –sugerido desde la pantalla de los títulos- de gafas tridimensionales para algunos momentos realmente espectaculares. Pero además de lo caro y de lo espectacular, que se pueden aceptar en un título como éste, y la demostración de lo que puede conseguir el…
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