Cuando en las carteleras de conciertos anuncien este nombre, Nicolas Namoradze, no duden en acudir a ver y escuchar alguna de sus presentaciones, ya sea como solista, como músico de cámara o junto a alguna orquesta sinfónica de fama mundial. El joven pianista y compositor georgiano (Tiflis, 1992) es una auténtica revelación y, al decir de uno de sus maestros, Emanuel Ax, está ya en camino de convertirse en uno de los más grandes artistas de su generación.
Formado en Budapest, Viena, Florencia, la Juilliard School y ahora en el Graduate Center de la CUNY, Namoradze, ganador del premo Honens 2018 (Calgary/Canadá), que le valió debutar a comienzos de este año con gran éxito en el Carnegie Hall de Nueva York, despliega una refinada sensibilidad y una prodigiosa brillantez en sus ejecuciones.
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