Este año, los mitos griegos se cargaron al Festival de Salzburgo. Lo hicieron sin necesidad de columnas dóricas, jónicas o corintias, gracias a talentosos regisseurs empeñados en demostrar que los mitos no son cuentos de hadas sino realidades actuales.
Como Tobias Kratzer con el Tannhäuser de Bayreuth, Simon Stone combinó teatro y cine en Medée para explicarnos qué puede llevar a una mujer a asesinar a sus propios hijos. Un horror, dirán ustedes, pero creo que la explicación le salió bastante bien. Porque aquí no sólo se trata de un Jasón descubierto in fraganti en la cama matrimonial con Dircé, la hija de un acomodado mafioso en un Salzburgo contemporáneo. Medea debe abandonar la paradisíaca villa alpina que fue su hogar para volver a su nativa Georgia, luego de perder no sólo la tenencia de sus hijos sino también su visa de residencia y…
Comentarios