El título o subtítulo que acompaña al programa de sala de esta representación es el que he copiado entre signos de interrogación porque a mí me remite al tercero de la trilogía de Beaumarchais, cuyos otros integrantes son El barbero de Sevilla y Las bodas de Fígaro. No sé si cabe mucho para la protagonista donizettiana (de paso, qué suerte ver que al menos una más de sus obras maestras, junto con la trilogía ‘Tudor’, parece estar incorporada al repertorio: jamás hubiera pensado hace treinta años o menos que acumularía unas cuantas versiones, entre conciertos y representaciones escénicas).
Lo primero que se escucha en este caso es un sonajero que una Lucrezia muy madraza (pero de las de clase media, diría yo, sin que eso signifique desdoro, pero ciertamente no es a la que pertenecía la Borgia) intenta dormir a su bebé que luego le es…
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