El Ludwig van Beethoven que nos presenta Daniel Barenboim esta tarde, libre de proclamaciones ampulosas, no tiene ninguna superestructura ideológica que deba satisfacer el pianista con cada una de las cuatro sonatas del programa. Ni bien ingresa al escenario de esta gran sala auditorio de la Stadthalle de Wuppertal, repleta de público, y tras agradecer los calurosos aplausos, se sienta sobre la banqueta y va directamente al grano en este primer gran concierto del Klavier-Festival Ruhr, dedicado íntegramente a la conemoración del 250º aniversario del natalicio del genio de Bonn.
Al comienzo, la Sonata número 9 en mi mayor, Op. 14, n.º 1, una obra (1798) del periodo temprano de Beethoven; con un desarrollo (Allegro) que arranca con trazo grueso, denso; sigue con ágiles arpegios que suben la tensión, antes de moderarse hasta alcanzar casi un…
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