Nuevamente el Teatro Lirico ha abierto su temporada actual con una ópera rarísima, de un compositor cuyo nombre se recuerda sobre todo como gran director de orquesta, y que, casi siempre de su mano, gozó de una década de intenso éxito en los principales centros líricos de Italia, en Berlín y hasta en Buenos Aires, adonde llegó a los pocos meses de su creación en una temporada memorable y en la que, como en los otros casos, obtuvo buenas reseñas. ¿Qué ocurrió, con esta (la más exitosa de sus creaciones líricas) y el resto de su obra, lírica o sinfónica (hay quien lo reivindica como nada menos que un gran compositor)? ¿Fue su muerte en 1945, las dudas -legítimas- sobre su orientación política las circunstancias que lo condenaron a un ‘ostracismo’? En todo caso es siempre útil, no sé si necesario en esta ocasión particular, verificarlo…
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