Ni más ni menos que la música que adora Nemanja Radulović, el dificil y popular Concierto para violín opus 35 (1878) de Chaikovski, que ejecuta con gran pasion junto con la Orquesta Sinfónica Estatal de Rusia Evgeni Svetlanov, dirigida por Andrey Boreyko, ocupa el centro de la estupenda velada organizada por Heinersdorff Konzerte - Klassik für Deutschland en su ciclo Meisterkonzerte 2 – Konzert 4.
La energía y la entrega mostradas desde un comienzo por Radulović, un solista -digamos- poco convencional, de abundante cabellera, fueron tan impresionantes que ya al término del primer movimiento (Allegro moderato) el público no pudo aguardar más hasta el final de la pieza y prorrumpió en clamorosos aplausos por largos minutos antes de que el colectivo pudiera continuar.
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