En este momento en que escribo, Riccardo Chailly vela las armas: dentro de pocas horas se presentará por primera vez en versión escénica mundial en Amsterdam, y por segunda en ejecución musical (la primera tuvo lugar en concierto en Las Palmas de Gran Canaria el 24 de enero de este mismo año), siempre bajo su batuta, el nuevo final que Luciano Berio ha escrito para la problemática Turandot pucciniana.Hace exactamente un día lo llamé por teléfono y me atendió una voz joven (el maestro dice no serlo ya tanto, pero -aparte de que para un director de su fama lo es- como la verdadera juventud es una actitud mental y humana, yo afirmo que se trata de uno de los más jóvenes que nunca haya conocido). No sólo Chailly pertenece aún a las personas que gustan de la conversación y saben hacerlo. Al punto que muchas veces me ha dado las respuestas…
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