La temperatura en este día ha sido ideal para la función en la gran estructura, siempre llena, pero con las limitaciones por la pandemia, medio vacía. Será cuestión de ver el vaso medio lleno.
Sólo se han salvado dos funciones de la popular ópera de Verdi, quizá una de las más inadecuadas para su presentación en forma de concierto (si es que algún título del genial compositor admite esa forma) y que sin embargo últimamente se ve muy ‘representada’ en esta forma (es, por ejemplo, una de las propuestas ‘estrella’ del Liceu para iniciar la nueva temporada, también en dos funciones, y también en concierto). No es lo ideal, sin duda, pero con las proyecciones y las luces sobre el enorme muro tendríamos la mitad del problema resuelto. El caso es que la música, cuando no la embridan, la ‘refinan’, o la disparan tiene su cuota de dramatismo…
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