Entrevistas

Entrevista con Carla Algeri, representante de la UNESCO para la Preservación del Tango y el bandoneón

Juan Carlos Tellechea

lunes, 7 de septiembre de 2020
Carla Algeri © 2014 by Carlaalgeri.com.ar

La bandoneonista argentina Carla Algeri, representante de la UNESCO para la Preservación del Tango como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, dijo una vez: Los estruendos de las bombas de la Segunda Guerra Mundial se llevaron la sonoridad de las voces del bandoneón a la tumba, con repercusiones en todo el mundo.

Fue tan solo con la aparición del revolucionario Tango Nuevo, de Astor Piazzolla (en contraposición al Tango Clásico o Tradicional), a mediados de la década de 1970, que el bandoneón comenzaría a experimentar ese renacimiento que dura hasta nuestros días, al menos visto desde Europa, donde nació a mediados del siglo XIX y creció hasta el primer tercio del siglo XX.

Un eslabón clave de ese nuevo despertar fue en Alemania el Festival Horizonte de Berlín Occidental, dedicado en 1982 a la cultura de América Latina y al que acudirían orquestas e intérpretes de tango del Río de la Plata (entre ellos, el propio Piazzolla, así como el mítico Sexteto Mayor, y la célebre cantante Susana Rinaldi, de Buenos Aires).

Existen eventos importantes en el mundo como el Festival de Tango de Buenos Aires, la Cumbre de Bandoneones o el Festival (bienal) de Bandoneón de Krefeld, la ciudad de Baja Renania en la que el violonchelista Heinrich Band, el inventor del fueye hace más de un siglo, tenía su comercio de instrumentos musicales.

Este año, lamentablemente, no todos los festivales podrán tener lugar, pero la 14a edición del evento en Krefeld, del 5 al 25 de septiembre de 2020, se realizará en medio de estrictas medidas de prevención e higiene por la pandemia del coronavirus y, en consecuencia, con un menor número de conjuntos musicales y solistas, así como de público. Las entradas quedaron agotadas, semanas antes del comienzo.

Salvo rarísimas excepciones, hemos visto hasta ahora aquí en el Viejo Continente solo a hombres tocar el bandoneón. Esto está evolucionando. Ha llegado la hora de que sean las mujeres, quienes lleven al instrumento a que se luzca y a que se desarrolle en todas sus facetas. Su repertorio va desde la música clásica, pasando por el tango tradicional y el Tango Nuevo, hasta llegar al jazz. Una de esas singularidades ocurrió en 2018 en Krefeld, donde pudimos admirar a la bandoneonista alemana Judith Brandenburg tocar Winterreise, de Franz Schubert, ambientado entre tangos y milongas, una versión por demás sorprendente.

En esta tercera entrega de nuestra serie Mujeres en las artes entrevistamos de forma exclusiva a Carla Algeri, quien en estos meses, y por invitación del destacado maestro Luis Gorelik, realiza una especialización sobre Compositores Latinoamericanos del siglo XX en la Universidad Autónoma de México (UNAM) con Malena Kuss, Julio Estrada, Arturo Diemecke y Felipe Izcaray, entre otros renombrados especialistas. Estas son las conmovedoras declaraciones de Carla Algeri para mundoclasico.com:

Juan Carlos Tellechea. Por favor, cuéntanos desde tu perspectiva ¿cuando y como se produjo ese renacimiento de las orquestas de tango en el Río de la Plata?

Carla Algeri. primeramente quisiera formular algunas precisiones sobre la imagen que se tiene en Europa sobre el tango, sobre el bandoneón y sobre las mujeres tocando este instrumento. Te hago un comentario que pertenece a mis conceptos como músico del género. Para nosotros no hay tango nuevo o viejo, ni tango electrónico ni tango rock, hay un género y lo llamamos Tango. El gran revolucionario del tango fue don Osvaldo Pugliese con el tango Negracha, allá por 1919. Se adelantó a todos. Esa música constituyó la gran revolución para le época, hecho reconocido por todos. Ese tango fue la gran bisagra del género; hubo un antes y un después del tango Negracha. La patrimonialización sostiene esta idea. Decir que hay un tango nuevo y un tango viejo, da por tierra el concepto de patrimonialización del mismo.

Con respecto a la ausencia de la interpretación del lenguaje del tango, creo que es normal que suceda. Todos estudiamos la música clásica europea en nuestra formación, mientras que las músicas representativas de las comunidades, llamadas por algunos autores folklóricas o populares, son lenguajes diferentes que necesitan ser estudiados de manera específica para lograr la interpretación que requiere el género.

La sonoridad de esas orquestas típicas, con el bandoneón como eje central, pudo recuperarse tan solo a partir de que el tango fuera proclamado en 2009 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. La inmensa estética que prodigan, tan representativa de la cultura rioplatense, permanecía en compás de espera guardando sus figuras dentro de las cajas de los bandoneones y en las ochavas de la misteriosa Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como la llamara el poeta (escritor y periodista argentino) Manuel Mujica Laínez.

El arreglista, el compositor, los poetas y letristas, los bares notables y emblemáticos en los que surge el lenguaje más auténtico del género, con algunos de sus representantes más conspicuos, mantuvieron con vida las figuras del bailarín y del cantor de orquesta en la milonga, como fenómeno social, que ha dado forma desde siempre a la cultura que sintetiza hasta hoy a los 100 barrios porteños.

Para el bandoneón siempre hubo un perfume de mujer que lo acunó en su regazo. Ya a principios del siglo XX la legendaria Paquita Bernardo ponía su musicalidad en un concurso de orquesta ante un público acalorado y un Carlos Gardel, señalando el triunfo frente a la Orquesta de Roberto Firpo con el tango Soñando; tango que Gardel grabó luego junto a otra de sus composiciones titulada La Enmascarada.

Ante las quejas de Roberto Firpo, quien con su orquesta ejecutaba los tangos intervinientes, y refiriéndose al bis de Soñando, intervino Carlos Gardel, diciendo: «Maestro, el público es soberano. Hay que tener en cuenta que Paquita es la única mujer que ha dominado al taura del bandoneón».

JCT. ¿Cuantas mujeres tocan bandoneón allí, cuantas son primeras bandoneonistas?

CA. Hoy hay varias mujeres tocando el bandoneón en orquestas argentinas; se han ido incorporando paulatinamente a la ejecución de este magnífico instrumento. Hay muy pocas haciendo de primer bandoneón o liderando.

La presencia en festivales y concursos nos permite descubrir el resultado del paso del tiempo y el crecimiento en el mismo. Además hay muchas mujeres estudiantes, inclusive en el resto del mundo. En mi clínica del año pasado en Alemania, tuve 15 mujeres estudiando conmigo.

Lo que no conozco es ninguna mujer como solistas de orquesta o banda sinfónica; o en el dúo del bandoneón y la guitarra; mujeres improvisando, etcétera. Pero, el número de mujeres en las filas de bandoneones o en formaciones, ha ido creciendo y esta dinámica se destaca a lo largo de los años.

Pienso que la ausencia de referentes en los festivales, es responsabilidad de quienes arman las programaciones. Pero también confío en que es cuestión de tiempo y al existir el interés del público y los organizadores, esto irá modificándose.

Creo que si los organizadores de los festivales y responsables de las programaciones en los teatros, convocaran a las bandoneonistas, habría mucha asistencia y gente que hace muy bien las cosas. Tal vez es en ello en lo que tenemos que trabajar para que las mujeres de la música tengamos la oportunidad de estar presentes y ser convocadas.

Visto desde este lado del Atlántico, en cambio, no ha sido raro, ni es ninguna excepción la presencia de las mujeres. Son fenómenos culturales de época y fuera de contexto se interpretan como ausentes para luego en su aparición parecer excepcionales. Decir que las mujeres hacen que el instrumento se luzca, me resulta extraño, si lo que queremos resaltar es la musicalidad de un artista de la mano de un emblemático instrumento.

JCT. ¿Que reflexiones te inspira este parón de actividades culturales en general y musicales en particular por el coronavirus?

CA. La música es la expresión cultural de los pueblos. Reflexiono y afirmo que el mundo es sonoro y sabemos que para hacer música se necesita sonido y ruido; lo que me lleva a la afirmación… La música siempre estará sonando.

Esto me trae al pensamiento de que como músicos y representantes de la cultura debemos llevar adelante nuestro arte desde donde el mismo sea posible. La historia de la Humanidad nos deja ver a través del tiempo, que siempre ha sucedido de esta manera.

En los comienzos de la era de Cristo el hombre imitaba los sonidos de la naturaleza, luego transitamos el canto Gregoriano y los juglares, la época del clasicismo, el barroco, el período romántico, la ópera, la música contemporánea, hasta la música de nuestra era. Y en la salud podemos citar la peste bubónica, la sífilis, la tuberculosos, el cólera, el HIV, la gripe hasta el Covid-19 de hoy.

Todo nos lleva a pensar: cómo nuestra cultura se verá plasmada a través de la interpretación de los artistas para cobrar vida en los espectadores y oyentes. Puedo decirte que éste es mi compromiso como artista, como madre, mujer, y embajadora cultural de los pueblos.

JCT. ¿Que balance (positivo y negativo) extraes de la situación?

CA. Como músico, como compositora e intérprete; como gestora cultural representante de la UNESCO para la Preservación y difusión del Patrimonio Musical de los Pueblos; como fundadora de un centro cultural en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), un museo del bandoneón en Europa, y la Fundación Bandonium para continuidad, resguardo y transmisión de generación en generación de la cultura patrimonial, transito a diario la delgada línea de lo positivo equilibrándose con lo negativo y viceversa.

Toda situación que nos perjudica en la vida también puede beneficiarnos. Nosotros como artistas y representantes de la cultura tenemos el privilegio y la responsabilidad de transmitir nuestro arte. Sentimos temor, soledad, angustia, ansiedad, deseo, para convertirlos a través del hecho artístico en alegría, bondad, generosidad, comunidad, entrega. Creo que no hay positivo y negativo en el arte… Hay arte, artista, hecho artístico, espectador y obra.

JCT. ¿Que proyectos tenías en marcha y como has tenido que modificarlos, y cuales puedes emprender todavía?

CA. Emprendí el camino de la música desde el día en que nací y probablemente en su vientre mi madre me lo decía. Yo no elegí mi instrumento, El Bandoneón me eligió a mi.

Los proyectos que traía en marcha aún siguen: La Fundación Bandonium, El Museo del Bandoneón, los Forum en la Universidades y Empresas, El Centro Cultural Polo Bandoneón, la docencia, las nuevas composiciones para el Patrimonio musical de la Humanidad… Todo ello sigue en pie. Me toca a diario darle el enfoque que la sociedad permite dentro de los protocolos de salud y cuidados de la comunidad.

Lo que se vio suspendido han sido los conciertos que tenía en agenda y los desarrollos de gestión en algunos ámbitos de políticas culturales de ciudades. Creo que los proyectos culturales se pueden retomar, continuar, modificar o reprogramar a medida que la situación en el mundo se estabilice.

Tenemos que tener en cuenta y adaptarnos a los nuevos medios de comunicación y transmisión de los que disponemos y a lo que nos exponemos como artistas y representantes de la cultura.

Es importante trabajar interdisciplinariamente con todos los actores que se involucran para llevar adelante los proyectos culturales.

JCT. ¿Piensas que es posible solucionar el problema de las distancias que hay que mantener entre los músicos y los demás artistas, así como con el público para evitar contagios?

CA. Yo me pregunto: ¿el vidrio que protege una obra modifica la esencia natural de la misma? Todos sabemos que no; pero el ojo del observador tiene que adaptarse a ello. En síntesis, siento que SÍ es posible armar una Nueva Comunión entre el artista y su público, para de esa manera poder llevar adelante nuestra cultura.

JCT. ¿Que se dice en Argentina sobre la posibilidad de reanudar las actividades en teatros y salas de concierto?

CA. En este momento me encuentro en mi ciudad natal, desde donde puedo transmitir el Patrimonio Cultural de mi Pueblo; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aquella ciudad en el mundo donde existen mas de 400 salas de teatro, donde la cultura perfuma a diario las callecitas que los poetas y los músicos plasmaron en sus obras. Aquí, por ahora, no hay posibilidad de reanudar las actividades en los teatros y salas de concierto.

Nuestra música está en pandemia y los artistas seguimos trabajando esperanzados en las nuevas formas de comunicación, sabiendo que pronto será nuestro próximo encuentro generando esa nueva comunión entre obra, artistas y público… Aún detrás de ese vidrio nuestra música sigue sonando.

JCT. Vi en tu biografía que en un momento dado tuviste que irte de la famosa orquesta de Rodolfo Mederos. ¿ Por que, fue un problema de discriminación de género o de celos profesionales o a que se debió?

CA. Te contaré parte de mi historia con mis maestros a través de varias anécdotas. Yo tenía 12 años, 1982, y concurría frecuentemente a los ensayos de orquesta de quién fue uno de mis grandes maestros: don Osvaldo Pugliese. Él y algunos integrantes de su orquesta, además de su esposa, se reunían antes de cada ensayo en un café de la esquina de la sala donde se hacían los encuentros de orquesta.

Ensayaban en APO, Asociación de Profesionales de Orquesta, y en la esquina estaba el Bar El Celta, que aún existe. Allí asistía junto a mi padre, cada lunes para luego escuchar los ensayos de la Orquesta de Osvaldo Pugliese.

Una de esas veces, estábamos sentados en la mesa de la ochava: don Osvaldo, su esposa Lidia, Abel Córdoba, mi padre y yo. Se abrió la puerta del café e ingresó el maestro Arturo Penón, primer bandoneón de la orquesta. Entró decidido, se acercó a la mesa y le dijo a Pugliese:

AP. Maestro ¿por que me hace esto? Yo estoy bien así como estoy.

OP. (con su voz pausada): Ha llegado tu momento Arturo. Tenés que hacer tu camino. Tenés que irte de la orquesta.

AP. pero por qué si yo estoy bien aquí como estoy,

OP. Luego lo seguiremos hablando, pero tenés que irte, ya lo tengo decidido.

Salimos del café aquella tarde y mi padre me dijo: ¿viste lo que pasó? Osvaldo le pidió a Penón que se vaya de la orquesta. ¿Qué debe haber pasado?.

Yo no entendía nada de lo sucedido, solo era una espectadora de lo que luego comprendí con el paso de los años.

25 años después. La misma mesa. El mismo café. Sentados en la ochava donde nos habíamos sentado con don Osvaldo, mi otro maestro, Rodolfo Mederos, me dijo aquellas palabras:

RM. Querida muchacha te convoqué aquí para decirte que llegó tu momento. Tenés que irte de la orquesta.

Yo le dije: pero Rodolfo ¿Por que? Si yo estoy bien como estoy. El almanaque de recuerdos tomó vida en mí y me golpeó sin pedirme permiso con aquella escena de la infancia y la historia de nuestra música que vivía entre mis manos nuevamente.

RM. Lo seguiremos hablando, pero ya lo tengo decidido. Tenés que irte y hacer tu propio camino...

Vos me preguntás por qué Mederos me pidió que me fuese. Y otra anécdota surge en mi:

Presentamos el disco de la orquesta. Recuerdo que llevé a mi hijo mayor, Sebastián, que por primera vez me pedía asistir a un concierto. Él estaba tan feliz, sentado al pie del escenario, muy cerca mío. Recuerdo a la mañana siguiente cuando hablaba con mi hijo menor, Nicolás y le contaba cómo había vivenciado todo. Decía cosas como: ¡No sabés Nico! Había muchos periodistas y estaba la televisión! Todos querían ver a mamá y saludarla. Hermoso recuerdo...

Aquella noche el concierto fue magnífico. A la mañana siguiente en el programa (radiofónico) de Magdalena Ruiz Guiñazú, ella habló de aquel concierto. Recuerdo que decía cosas muy lindas y en un momento dijo: pero... a la derecha de Mederos había una joven bandoneonista que verla era como verlo a Mederos mismo. Ella y su bandoneón se movían exactamente igual que él. Si bien no tenía buena luz sobre ella, uno no podía dejar de mirarla. Su expresión cautivaba. Y repitió: Verla era como ver a Mederos mismo...

Aquella mañana, en la soledad de mi silencio me dije: "Me van echar de la orquesta." Rodolfo va a sacarme de la orquesta...Y así fue. Ese concierto que nombro aquí fue en agosto y yo me fui definitivamente de la orquesta al año siguiente.

Aquel día había comenzado la despedida y tuve que seguir mi camino. Me borraron de todo. No figuré ni en los créditos. Recuerdo que filmé la película El último Bandoneón y copiaron hasta una imagen mía de la cumbre de Bandoneones de 2002 para el afiche de la portada. Trataron de imitarme y pusieron a una actriz, a pesar de que la que está tocando en todo momento era yo. Eso no pudieron cambiarlo, el sonido de mi bandoneón y mis manos en él. La película se había comenzado a filmar y grabar antes de que armáramos la orquesta. Es más, se armó la orquesta para filmar aquella película. Los dos primeros tangos que compuso Rodolfo para la película fueron El Apronte y Ropa Vieja.

Te preguntarás...¿por qué hablo en plural?. Porque fui quien ayudó a Rodolfo a armar esa orquesta y a continuar el proyecto de esa película que llevaba en su vida más de 15 años en compás de espera. En ese momento yo le colaboraba a Rodolfo en toda su gestión y emprendía cada uno de sus proyectos con alegría y agradecimiento para poder aprender a su lado.

Rendí examen para ingresar a su orquesta. Y otra anécdota me viene a la memoria: la de Astor Piazzolla cuando entró a la orquesta de Aníbal Troilo (Pichuco). Aprendí de Astor que tenía que saberme todos los bandoneones de memoria; es decir, las partes de cada uno de los cuatro bandoneones que integran la fila. En el examen, fui la única que debió rendir los cuatro bandoneones...

Me dolió mucho todo lo que pasó. Para sentirlo más ameno me refugio en la escena de la mesa de la ochava del Bar El Celta con Osvaldo Pugliese y Arturo Penón... quien finalmente nunca se fue de la orquesta.

Si te preguntas ahora si regresaría a la Orquesta de Mederos, te respondo que no. Todo aquello me hizo crecer y es una parte del músico que soy hoy.

JCT. ¿Tocas exclusivamente tango con tu bandoneón?

CA. No. Mi bandoneón es la extensión de mis manos. En él toma vida la música que vive en mí o que me llega para ser interpretada.

JCT. ¿Compones? En caso afirmativo: ¿que has compuesto y que estás preparando?

CA. Sí. La composición es una de las formas de expresarme en la música; allí aparecen mis raíces culturales, compongo y me recompongo. Es el lenguaje más engarzado a lo emocional. Como decía Arnold Schönberg en una carta a Rudolf Kolisch en 1932: Ich kann es nicht oft genug sagen: meine Werke sind Zwölfton-Kompositionen, nicht Zwölfton-Kompositionen (No me canso de repetirlo: mis obras son composiciones dodecafónicas, no (meramente) composiciones dodecafónicas). He compuesto Tangos, Milongas, Valses, Tangos para chicos, la música para una ópera, música para obras de teatro, entre otras.

JCT. ¿Has escrito transcripciones para bandoneón? En caso afirmativo: ¿de cuales compositores y obras?

CA. Sí. Lo he hecho. Obras de Johann Sebastian Bach: desde corales, invenciones, preludios, fugas. sonatas para violín y clave; sonatas para violonchelo y clave; Aria para cuerdas en sol. De Frédéric Chopin: Preludios, Valses. De Alberto Ginastera: Suite estancia (algunos movimientos). Variaciones concertantes; los preludios americanos. Arias de las óperas mas conocidas, como por ejemplo, de Madama Butterfly. Óperas Argentinas como Manuelita, misas y música sacra. tangos, valses, Milongas y algunas músicas Patrimoniales Latinoamericanas.

JCT. ¿Tienes el anhelo de realizar algunas de estas actividades (componer, arreglar o transcribir)?

CA. Siempre. Yo me expreso en mi lengua madre. Como decía Alberto Ginastera: Uno proyecta en la música la parte espiritual que vive en nosotros. Es una energía latente que siempre crece. Como cité líneas arriba, la composición es el lenguaje mas engarzado con lo emocional.

En el arreglo se ve con claridad que no hay nada concluido en la música. Siempre se pueden hacer modificaciones, pero conservando la raíz, la esencia de la obra. No hay allí intención de ruptura; hay origen y desde allí construcción.

JCT. ¿Que bandoneón tocas más a menudo, cual es tu preferido (el modelo), cuantos tienes y de cuales lutiers o fabricantes)?

CA. Mi bandoneón preferido es un AA (Alfred Arnold) Negro Nacarado de la serie entre 10.000 y 20.000. Perteneció al maestro Alejandro Barletta, con quién estudié, y fue mi padre quien me regaló aquel bandoneón. Tengo dos bandoneones. Ambos AA. Y dos bandoneones de Klaus Gutjahr (lutier de Berlín).

JCT. ¿Que diferencias encuentras de tonalidad o de colores entre los bandoneones AA y los de factura moderna (el excelente taller de Gutjahr en Berlín lo conozco personalmente)?

CA. Los bandoneones fueron y son hechos a mano de manera totalmente artesanal. En cada uno de ellos hay un increíble abanico de características que hacen que cada instrumento sea especial e irrepetible debido a la manera en que han sido construidos.

La distancia en los teclados es única aunque parezca imperceptible. Al recorrerlos uno los descubre y entiende las historias que viven dentro de ellos mientras disfruta de sus sonidos. Alguien dijo una vez que la disposición en sus teclas de esa forma tan especial, se debe a que al construirlos revolearon los teclados por el aire y al caer, cayeron de esa manera… Despertando despertares…

Cada pieza de nácar tiene la forma que se le asignó a ese instrumento. La disposición de sus muñecos, la calidez de su madera, los pliegues de sus fueyes con sus detalles que los identifican dándoles nombre y tiempo, y el secreto infinito de un barniz emblemático perteneciente a las culturas masónicas del sur de Italia del siglo XIX. Un bandoneón es un universo de arte que guarda dentro de su caja las historias de nuestro pueblo y que al sonar, nos cuenta lo que solo la música es capaz de narrar.

Los nuevos fabricantes han desarrollado algunos detalles en la maquinaria para mejorar determinadas características que en los instrumentos anteriores quedaban en manos del instrumentista. Por ejemplo, los resortes, el sonido de las teclas, la presión de las tuercas de cierre de las tapas que actualmente están predeterminadas, etcétera.

JCT. ¿Sigue habiendo lutiers en Buenos Aires o en Montevideo que arreglen esos bandoneones históricos?

CA. En Buenos Aires existen lutiers de la talla de los hermanos Roedegher, siguiendo la herencia de su padre; los tanos (ndlr: de napolitanos y por generalización a todos los italianos) Romualdi y Damiani dejaron como discípulo a Damián; en la fabricación de fueyes siguen con el taller de Weckeser su hija Ana María y su nieta. En el lustre y restauración aún quedan ebanistas como Fasuolo, que mantienen la tradición del lustre a muñeca con barnices de autor. Han fallecido el tano Matío y Daniel Roedegher, Hijo de Roedegher, Weckesser padre, así como también Romualdi y Damiani, dejándonos en una gran orfandad a nosotros los bandoneonistas.

JCT. ¿Cuales son las dolencias más habituales de los AA?

CA. Las dolencias habituales de cualquier bandoneón es que se despeguen las zapatillas, se quiebre un resorte, se corte el hilo de la válvula, se dañe el muñeco de una tecla o se rompa una voz. Estas dificultades con necesidad de reparación urgente pueden aparecer en cualquier momento, incluso en medio de un concierto.

JCT. Coméntame, por favor, un poco más de tus bandoneones. ¿Tocas cada uno de ellos según las diferentes composiciones de que se trate; tu preferencia por el nacarado negro es una cuestión sentimental o es que suena muy diferente a los demás?

CA. Sabés… Con mis bandoneones converso, me enojo, discuto, me encariño, me alejo, me enamoro… La relación con cada uno de ellos es única y tan especial como con mis hijos. Individualmente tienen cosas para pedirles, sabiendo que pueden dármelas y a la inversa; pueden sacar lo mejor de mí o seducirme hasta mis entrañas con la simple respiración de un silencio.

Mi relación con mi AA nacarado es tan íntima como él y yo. Todo lo que le pido puede dármelo y siempre tiene más. Su nobleza es única y parece infinita. Es como la música… siempre continúa. Cuando lo toco es como si con sus teclados me mordiera los dedos y me dijera: ¡Tocá…sonemos juntos…tengo más!!!.

Y otra vez recuerdo una anécdota…Estaba en un concierto donde yo tocaba un importante solo de bandoneón como eje central de la obra. Por primera vez mi padre había tenido una dificultad de salud y yo llevaba varios días ocupándome de ello. Al llegar al teatro salí a tocar con la orquesta como normalmente lo hago.

Cuando llegó el momento del gran solo, me di cuenta de ello y al comenzar a tocar y sumergirme en la intimidad de la ejecución sentí una terrible tristeza y una soledad enorme. En aquel momento comencé a hablar con mi bandoneón AA nacarado en medio de lo magnánimo del solo. Recuerdo que le decía: Tenemos que sonar. Mirá todo lo que pasó en estos días… Hoy estamos acá y solo estás vos; siempre estás vos. Tenés que ayudarme… Soná… no dejes de sonar…

Dejé parte de mi historia en aquel concierto. Recuerdo la emoción de la gente en la sala y una niña sentada en la primera fila en el regazo de su madre preguntaba: mamá… ¿por qué está tan triste ella?... Hermoso recuerdo entre mi bandoneón y yo…

JCT. sí. Por cierto. ¡Cuánta emoción! ¿Si Carla Algeri fuera actriz, en lugar de bandoneonista, qué papeles te gustaría interpretar?

CA. Creo que todos los papeles son importantes en una obra. Cada actor cumple un rol fundamental en la misma y reemplazarlo cambiaría el resultado. Puedo desempeñar cualquier papel. Por eso el bandoneón me eligió para que lo haga sonar. Puedo tocar en la fila de cuatro bandoneones dentro de la orquesta típica, ser solista en la profundidad de estar a solas con mi bandoneón, ser solista con la gran orquesta, solista en una formación de cámara tan íntima como un dúo hasta abordar la amplitud de una camerata. En todos los roles estoy siempre interactuando con la obra, el hecho artístico, el público y mi bandoneón.

JCT. ¿Tienes antepasados italianos o de otras nacionalidades europeas? ¿De donde venían?

CA. Por parte de mi padre, mis raíces ancestrales son italianas: de Palermo y Catanzaro. De parte de mi madre, son españolas (de Galicia) y Vasco-francesas.

JCT. ¿Conoces las regiones de donde provienen, las has visitado?

CA. No he visitado la tierra de mis antepasados y sé que lo haré con mis hijos como siempre soñamos. Lo hemos planeado con mi hermano y nuestros respectivos hijos. Quizás podamos hacerlo algún día. Conozco muchísimo Italia. Desde Roma hacia el norte, creo que no hay lugar que no haya recorrido. También conozco mucho España. He viajado muchas más veces que a Italia por mis compromisos musicales; pero nunca fui ni a Galicia, ni a las Vascongadas. Sé que lo haré y será una manera de estar cerca de mi madre y mis abuelos.

JCT. ¿Has pensado tú también en emigrar en algún momento de tu vida?

CA. Siempre sentí que Buenos Aires era mi tierra y que aquí están mis hijos. Necesito de Buenos Aires para alimentar mi música. Pero hoy, que mis hijos piensan en emigrar, además de pasar la mitad de mi vida en otros países, ¡sí! A veces pienso en emigrar y poder transmitir todo mi conocimiento a quienes así lo deseen. Extender las raíces de mi cultura y hacerlas crecer, atravesando fronteras y generando puentes. Lo pienso, lo analizo...

JCT. ¿Como desarrollas tus interpretaciones?

CA. Recordando a mis maestros. Siempre con alegría, la alegría de encontrarme con mi bandoneón y mi música; con dedicación, con el deseo de dejar un legado a quienes la reciban; con amor, vivenciando todo lo que hay en ellas; con placer, sintiendo siempre el crecimiento a través del estudio, la interpretación y el hecho artístico. Compartiendo con mis colegas la magia de la musicalidad y disfrutando el encuentro con el público con responsabilidad y compromiso; entregando todo lo que vive en mi.

JCT. ¿Extraes informaciones sobre el entorno de una obra para interpretarla?

CA. Dijo Julián Orbón sobre Manuel de Falla: Al darnos el estilo el Maestro nos libera de todo. Todo vuelve a ser nuestro, no hay respiración que no podamos acoger. Si es un obra que pertenece a mi repertorio, no necesito información adicional, porque he estudiado mucho y adquirido mucho conocimiento. Esa información adicional la tengo incorporada como resultado de la formación académica y la experiencia a través del tiempo.

De todas maneras, siempre incorporo todo lo que sea necesario para alcanzar la excelencia y exquisitez en la interpretación. Es mi compromiso con el compositor, con la obra y con el público.

Si la obra es nueva, es necesario hacer un estudio detallado con toda la información necesaria para lograr lo que se busca en la interpretación de la misma.

JCT. ¿Trabajas de forma intuitiva? ¿Eres curiosa?

CA. Yo creo que la intuición como simple intuición, no existe. Hay todo un componente de información y conocimiento, sumado a la experiencia. Alguien dijo una vez: ¨Debemos encontrar lo universal en las entrañas de lo local.¨

Yo soy curiosa. Soy una militante del conocimiento. El saber da libertad. Horacio Ferrer decía en una de sus letras:

La libertad no se compra ni se paga, no es dádiva o favor.

Mi libertad es tango de par en par abierto

Y es blues y es cueca y choro, danzón y romancero.

Mi libertad es tango, juglar de pueblo en pueblo,

Y es murga y sinfonía y es coro en blanco y negro

Mi libertad es tango que baila en diez mil puertos

Y es rock, malambo y salmo y es ópera y flamenco.

De niño la adoré, deseándola crecí,

Mi libertad, mujer de tiempo y luz,

La quiero hasta el dolor y hasta la soledad.

JCT. ¿Hay piezas que no tocas, porque sientes que no tienes acceso a ellas?

CA: Sí, claro. Algunas obras suenan gringas en mí. Al interpretarlas no puedo expresar la raíz cultural del compositor. Cuando eso me sucede, no las incluyo en el repertorio para mostrar ante el público. Prefiero disfrutar de ellas en mi intimidad al mismo tiempo que busco conocer la esencia de ese compositor. Si pensamos el acceder a una obra como la posibilidad de tenerla conmigo para interpretarla, puedo decirte que hay obras que son difíciles de conseguir, pero personalmente no he tenido problemas a la hora de necesitar un material y poder contar con el mismo.

JCT. ¿Que estás elaborando en estos momentos y por que?

CA. Trabajo mucho para mi Fundación para la preservación y difusión del Bandoneón y la Música Patrimonial: BANDONIUM. Llevo adelante convenios internacionales de políticas culturales. Estoy escribiendo un libro junto al maestro Néstor Marconi sobre el Bandoneón. Trabajo en una publicación sobre el Tango como música Patrimonial. Desarrollo un Forum sobre el Bandoneón como eje de la Música Sacra hasta la Música Patrimonial de las Ciudades del Mundo. Tengo la grabación de dos discos pendientes. Tengo cuatro obras sinfónicas que han escrito para mí destacadísimos compositores. Deseo estrenarlas para que el legado cultural de la música sinfónica con el Bandoneón como solista, tenga el impulso que anhelo así como lo hizo Astor Piazzolla alguna vez. Trabajo en mi proyecto del Museo de Instrumentos Patrimoniales en Portugal.

La razón por la que estoy llevando adelante cada uno de estos proyectos, además de los que ya traía de antes, como lo es el Polo Bandoneón, mi formación del Trío con los maestros Rafael Gintoli y Armando de la Vega, el Noneto con destacadísimos maestros, entre otros, es mi compromiso con la UNESCO para la Preservación y Difusión del Bandoneón y el Lenguaje del Tango; mi compromiso con la United Arts Council para la preservación y difusión de las músicas patrimoniales; y mi compromiso con las comunidades del mundo, con mi Bandoneón y con mis hijos, de transmitir de generación en generación el legado cultural que me han dado mis maestros y mis padres. Quiero darle las gracias a mis Hijos, a mis Padres, a mis Maestro, mis amigos, a la música y a mi Bandoneón.

JCT. ¡Muchas gracias por tus interesantes y emocionadas declaraciones, así con mayúsculas!

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