Discos

Puentes de ida y vuelta entre París y Buenos Aires

Juan Carlos Tellechea

miércoles, 9 de septiembre de 2020
Bridges. From Chopin to Piazzolla. Rosa Antonelli, piano. Albany Records. Works by Frédéric Chopin (1810 – 1849), Nocturne No. 20 in C-sharp minor, Op. Posth (4':24); Nocturne No. 14 in F-sharp minor, Op. 48, No. 2 (7':44); Waltz in G-flat Major, Op. 70, No. 1 (2':37). Georges Mathias (1826 – 1910), Romance Sans Paroles, Op. 18, No.4 (3':21)*; Caprice-Valse, Op. 38, No. 1 (9':29)*. Alberto Williams (1862 – 1952), Valse, Op. 29, No. 3 (2':09)*; Novellette, Op. 8 (7':37)*; Huella, Op. 46, No. 1 (2':33)*. Alberto Ginastera (1916 – 1983), Excerpts from the ballet Estancia: Danza del Trigo (3':12), Idilio Crepuscular (1':59), Pequeña Danza (2'10); Excerpts from American Preludes: Sadness (1':08), Vidala (0':57), Tribute to Roberto García Morillo (0':50), Pastorale (1':48), Tribute to Juan José Castro (0':47), Creole Dance (1':30); Milonga (2':24). Astor Piazzolla (1921 – 1992), Balada para un loco – Slow tango (3'58)); Oblivion - Slow tango (4':51); La Partida - Zamba Canción (3':52)*; Yo Soy el Negro – Candombe (4':59)*. * World Premiere Recording. Recorded by Max Ross, April 2019 at Systems Two, New York, New York. Mixed and Mastered by Mike Marciano. Acknowledgments: A special thank you to Kabir Sehgal, Paola Grasso, Staff & Administration of Steinway & Sons, Georgina Ginastera, Pablo Williams, Cristobal Williams, Spence Porter, United Voices for Peace. Cover Photo: Chris Lee. Back Cover Photo: Jerome Dominici from Pexels. Albany Records.

La pasión arde hondamente y está siempre en íntima ebullición en las intensas interpretaciones de la pianista argentina Rosa Antonelli, radicada en Nueva York desde hace más dos décadas y celebrada Steinway & Sons Artist desde 1998. Baste con verla en el concierto que ofreció en el Carnegie Hall, y que fuera retransmitido recientemente vía internet, para imbuirse uno de ese toque firme, claro, preciso, visionario y riguroso que la distingue.

Las composiciones que incluye Antonelli en su cuarto disco compacto con el sello Albany, Bridges, encantan al oyente por la dulzura de ese sonido evanescente, distante, inmaterial y romántico de Frédéric Chopin, absolutamente ajeno a los sentimientos cotidianos y terrenales, y por la magia del Romance Sans Paroles o del vals Caprice de su discípulo, el francés Georges Mathias, casi totalmente desconocido, ignorado u olvidado en Europa. Es el primer CD de una serie que se propone ampliar esta pianista con más obras de compositores clásicos latinoamericanos y sus conexiones con creadores europeos.

Fruto de las investigaciones que realizara Antonelli son siete composiciones que tienen en esta oportunidad su estreno mundial aquí (sobre un total de 22 surcos); han sido grabadas por primera vez en la historia de la música, y no en balde el prestigioso sello estadounidense y su directora e inspiradora, Susan Bush, debieran sentirse complacidos y orgullosos de esta contribución a la musicología internacional.

Además de las mencionadas, tienen también aquí su estreno el Vals opus 29, número 3, así como la Novellette opus 8 y la Huella opus 46 número 1 del argentino Alberto Williams, alumno de Mathias (y de César Franck) en París, y en cuyo conservatorio bonaerense se formaría Alberto Ginastera. Éste, a su vez, sería más tarde maestro de Astor Piazzolla, cuyo nacimiento hace 100 años (en Mar del Plata) se celebra el próximo 11 de marzo de 2021 con conciertos alusivos y seguramente con más placas fonográficas en casi todo el orbe.

Por primera vez han sido llevadas al disco de la mano  de Antonelli dos piezas en sus versiones para piano y muy poco conocidas de Piazzolla: la zamba canción La partida y el candombe Yo soy el negro, escritas y publicadas en 1954 y 1956, respectivamente, por este renovador de la música típica de Buenos Aires, no pocas veces detractado en su propia patria por los defensores a ultranza del tango clásico o tradicional. Piazzolla había regresado poco antes de París, donde había tomado clases con la legendaria Nadia Boulanger.

Cumbre de la expresividad es Estancia, la célebre suite de ballet de Ginastera, de la que la pianista argentina asume un modelo de reflexión, con gran sentimiento, transparencia e intensidad, concentración e insólita persuasión, con bellos y relampagueantes arpegios en algunos de sus pasajes mas brillantes. En los cuatro, de los 12 Preludios Americanos que eligiera, Antonelli exacerba por momentos la agitación, la inestabilidad y su interpretación se torna algo más vigorosa y lujuriosa (Danza criolla). Pero la Milonga nos devuelve a esas cadencias tan entrañables del terruño rioplatense.

Antonelli alterna en su ejecución vehemencia y calma, transfigurada de nuevo por un toque visionario de formidable rigor; notas agudas, trinos, potencia de los acordes y un sonido sinfónico barriendo todo. El piano Steinway Grand suena a la perfección y los micrófonos del estudio de Manhattan donde fue grabado este disco en abril de 2019 fueron situados con gran equilibrio.

La guirnalda, cuyos elementos va desgranando con diestras y ágiles manos esta generosa pianista, florece al final con la entradora y melancólica zamba de Piazzolla, una insólita incursión suya en el folclore, e inmediatamente después con su irresistible inmersión en el candombe afrouruguayo.

Ambos temas vienen precedidos de Balada para un loco, una versión instrumental en la que parece recitar Horacio Ferrer y quejarse el bandoneón AA (Alfred Arnold) de Astor, y Oblivion que no necesita versos para llegar al alma. No hay nada mecánico en Rosa Antonelli. Simplemente un verdadero placer y amor por hacer música. ¡Qué bellas interpretaciones! Fentasía pura, exquisitez y refinamiento. Una verdadera joya este CD para escucharlo y meditar con él repetidamente.

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