Chequia

Festival Janáček Brno 2020 (3): Diario de un desaparecido

Robert Ferrer Llueca

miércoles, 7 de octubre de 2020
Brno, jueves, 1 de octubre de 2020. Teatro Reduta, Sala Mozart. Pavol Breslik (tenor), Štěpánka Pučálková (mezzosoprano), Coro: Romana Kružíková, Kristina Kubová, Ivana Pavlů. Piano: Róbert Pechanec. Leoš Janáček: V mlhách (En la niebla), JW VIII/22. Béla Bartók: Allegro barbaro, BB 63. Igor Stravinsky: Piano Rag Music. Piano: Jan Jiraský / Kryštof Mařatka: Věštba (Profecía). Piano: Kryštof Mařatka / Leoš Janáček: Zápisník zmizelého (Diario de un desaparecido), JW V/12, ciclo de canciones para tenor, alto, tres voces femeninas y piano. Textos de Ozef Kalda. Estreno: Brno, 18 de abril de 1921. Versión semiescenificada de Jiří Zahrádka y David Janošek.
Pavol Breslik © 2020 by Marek Olbrzymek

Nuevo concierto en la Sala Mozart del Teatro Reduta de Brno en el marco del Festival Janáček Brno 2020, esta vez con una estructura claramente tripartita: en la primera parte, recital de piano ofrecido por Jan Jiraský y un estreno absoluto del compositor Kryštof Mařatka; en la segunda, el Diario de un desaparecido de Leoš Janáček.

En primer lugar, la actuación del prestigioso pianista checo Jan Jiraský fue memorable. Eligió tres obras fundamentales del repertorio para piano del siglo XX: En la niebla de Leoš Janáček, Allegro barbaro de Béla Bartók y Piano Rag Music de Igor Stravinsky.

Concretamente en el ciclo para piano de Janáček, consiguió destacar los distintivos motivos musicales janáčekianos con total soltura, delimitando estructuralmente cada una de las secciones y buscando ahí los necesarios contrastes que demuestran su total comprensión de la obra pianística del compositor moravo.

Su versión de la pieza de Bartók estuvo igualmente a la altura, mostrando un dominio técnico absoluto de su instrumento. Y finalmente, su interpretación de la humorística y rítmica Piano Rag Music de Stravinsky fue, como podía esperarse, muy divertida.

Definitivamente, a Jiraský este repertorio le va como anillo al dedo, y concretamente para la interpretación de las obras para piano de Janáček es uno de los pianistas checos más destacados en la actualidad.

Antes de la pausa todavía nos esperaba una grata sorpresa: el estreno absoluto de la obra titulada Profecía, compuesta por Kryštof Mařatka en 2019. Con el propio compositor al piano (y con varios instrumentos tradicionales checos y utensilios en una mesa a su lado), su intención al escribir esta obra fue la de conciliar dos mundos en principio distintos: el de la música de creación y el de la música popular, con sus respectivas características más artificiales y temperadas en el caso del piano, o espontáneas e imperfectas (por ejemplo, mediante el uso de microintervalos) en el de los instrumentos tradicionales.

La interesante interpretación que nos ofreció Mařatka se caracterizó por la búsqueda de nuevas sonoridades a través de varios recursos técnicos del piano “preparado” en alternancia con los sonidos emitidos con los instrumentos tradicionales. Algunos de los procedimientos compositivos de Mařatka nos recordaron a los recientes experimentos de exploración de la relación música-lenguaje desde el jazz por Abe Rábade, en este caso desde la música popular, siempre tan cercanos al propio Janáček.

La segunda parte la ocupó en su totalidad el Diario de un desaparecido, uno de los ciclos de canciones más destacados del siglo XX que cuenta la historia del amor incondicional de Janíček hacia la gitana Zefka, casi de manera autobiográfica en referencia a la relación del propio Janáček con su musa artística Kamila Stösslová.

La estrella de la noche fue el tenor eslovaco Pavol Breslik, con una voz rotunda y de gran potencia cuya calidad canora se mantuvo constantemente, incluso hasta el final con el famoso Do de pecho que alcanzó sin ningún problema. Su voz resulta ideal para cantar los exigentes papeles janáčekianos para tenor como el Janíček de este ciclo, el Laca de Jenůfa o el Boris de Káťa Kabanová, entre otros.

A su lado, la mezzosoprano Štěpánka Pučálková cantó con mucha delicadeza las varias intervenciones incluidas en los números 9 al 11 del ciclo, destacando por un legato absoluto en la línea de canto y unos graves deliciosos casi más propios de una alto. Las tres voces femeninas cantaron correctamente desde el balcón central de esta sala, muy buena idea tanto escénica como musicalmente para aprovechar la fantástica acústica del espacio.

Se ofreció la obra en una versión semiescenificada preparada por Jiří Zahrádka y David Janošek, siguiendo las indicaciones del propio compositor: una pequeña sala de estar dominada por una lámpara a media luz, muy pocos elementos escénicos pero totalmente básicos para crear la atmósfera que envuelve a esta obra. No hace falta nada más, pues el Diario de un desaparecido no es una obra estrictamente escénica. El excelente y cuidado acompañamiento al piano de Róbert Pechanec también hizo mucho para lograr el éxito absoluto de esta interpretación, definitivamente una de las mejores que hemos podido disfrutar en Brno en los últimos años.

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