Si hay algo de positivo que pueda rescatarse de esta trágica pandemia del coronavirus es el estímulo que ha dado a los artistas para empeñarse en superar las dificultades y poner de manifiesto su arte y su talento creador por encima de todas las limitaciones impuestas. Erath no solo ha concebido este programa con gran acierto, sino que también se ha encargado de los aspectos escenográficos y del equipamiento de la velada, con la colaboración de Inga Gürle en el vestuario.
Un personaje femenino (la brillante mezzosoprano Maria Kataeva) yace adormecida sobre el escenario antes de que se abra el telón. La figura se incorpora parsimoniosamente, abre con cierta timidez la caja del acordeón que tiene a su lado, mira su interior con enorme asombro, extrae con gran fervor el instrumento y comienza a tocarlo.
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