Aunque Eugenio Oneguin es una ópera no sólo basada en Puschkin, sino también un testimonio de la veneración de Chaicovsky por este autor, se advierte en ella rasgos que, en algunos aspectos, difieren del original. El romanticismo literario, sin haberse extinguido del todo, ha dado paso a otras corrientes y modos de ver el mundo. Mientras Chaicovsky compone esta ópera en 1878, Chéjov trabaja en su primera pieza teatral, Platonov, y Dostoyevsky redacta Los hermanos Karamazov. Algo pues ha cambiado en el panorama cultural ruso. A ello hay que añadir el profundo pesimismo de Chaicovsky (sin duda mayor que el de Puschkin) y el trauma dejado por su reciente y fracasado matrimonio, a cuya sombra se compuso y del que, en alguna medida, fue esta ópera una versión en clave. Eugenio Oneguin es una ópera desesperanzadamente melancólica, en la que…
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