La oportunidad que nos brindaba la temporada del Teatro Nacional São Carlos era única. A pocos programadores se les ocurriría tan original, interesante y barata oferta. Cuando el Festival Internacional de Música de Galicia ofreció su más llamativo éxito -algo raro en un certamen que no se ha distinguido por la calidad de sus propuestas- fue cuando proyectaron Drácula en un cementerio con música en directo de Philip Glass interpretada por el Cuarteto Kronos. Los aplausos se prolongaron durante varios minutos y el público salió realmente feliz.En Lisboa lo han intentado con la mítica película Alexander Nevsky de Sergei Eisenstein, a la que puso música otro célebre Sergei, en este caso, Prokofiev. La copia mostrada, restaurada por John Goberman, era de calidad sobresaliente y los subtítulos en portugués tenían un tamaño adecuado y estaban…
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