Desde su estreno la trilogía dapontiana recibió fuertes críticas por su ‘inmoralidad’. Y de las tres la que llevó la peor parte (y así ha sido siempre luego) fue este Così porque seguramente ilustraba una anécdota real, y no un mito famoso o una obra teatral de renombre.
Pero al final compositor y poeta se han salido con la
suya. En estos tiempos ‘raros’ en que lo anterior tiene fuerza y lo que viene
no acaba de estar claro nos han estallado las barreras de sexos y sentimientos.
Y en los polos opuestos están las teorías de que lo mejor es estar casado con
uno mismo o de que lo único realmente natural son relaciones sentimentales
múltiples contemporáneas en todas sus variantes. Pues miren ustedes, es lo que
predica de alguna manera, sin exponerlo con toda crudeza pero insinuándolo o
incluso más, esta obra maestra. Que quien tenga razón sea…
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