Es siempre una suerte y un placer asistir a un recital del gran tenor polaco, que además siente mucha estima por Barcelona y su público, siendo cada vez más correspondido. Si algunos han notado que el programa repetía casi íntegramente la parte italiana del recital anterior aquí, hace tres años, más tres arias de ópera distintas aunque también muy interpretadas por el cantante, a nadie pareció importarle.
Beczala lo justificó aludiendo a los problemas de ensayar en estos tiempos. Así como mucho o casi todo se repitió, también la actitud del público, muy favorable desde el inicio pero solo enloquecida (a nivel de ‘bravos’ y aplausos) cuando anunció -esta vez habló más y con más fluidez aunque en voz algo baja- que comenzaba la parte operística (incluso alguna voz femenina rubricó los aplausos con un ‘¡qué bien!’, que a mí me sonó muy mal).
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