La larga tradición de los Proms es una de los grandes atracciones londinenses cada verano. Con ellos empieza la fiesta y por el enorme Royal Albert Hall desfilan las más grandes estrellas mundiales de la música clásica ante un público devoto que grita, patalea y agita banderas durante los conciertos.Fue este tercer Prom ocasión propicia, una vez más, para disfrutar del pianista francés Jean-Yves Thibaudet, único elemento destacable en un concierto correcto, que no excepcional. El francés, cada vez mejor interprete y mas extravagante en la elección de su vestuario, ofreció una tremendamente flexible versión de Rhapsody in blue de Gershwin. Técnicamente poco reprochable y con su reconocible fraseo, Thibaudet salio a conquistar y conquistó. Quienes hemos disfrutado de el tocando Rachmaninov o Ravel esperábamos esta sobresaliente actuación,…
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