Por distintos motivos, además del virus, hacía mucho que
no entraba al Regio. Fue emocionante, y ya con todo el aforo liberado más. Pero
nunca había visto aquí esta ópera de Verdi, una de mis favoritas entre las del
autor, si no en absoluto la que más amo. Y esa era una emoción más fuerte porque
está unida a recuerdos familiares y de juventud (de paso, para que nada tuviera
que distraerme o disgustarme, tuvimos una versión de concierto, que siempre me
han gustado, pero últimamente me permiten ir más tranquilo a una función
lírica).
Tengo que admitir que después de haber escuchado en vivo
las versiones de esta obra tan unida al nombre de Claudio Abbado por el propio
maestro aunque con repartos mucho más modestos que en la Scala, tanto en
Ferrara como en Florencia, se me volvió difícil la audición de la ópera porque
estaba acostumbrado a…
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