La única orquesta española del Festival de los Proms 2002 llegó con un programa ciertamente brillante que no fue, sin embargo, capaz de atraer al publico al enorme Royal Albert Hall. Con una entrada muy escasa, Lawrence Foster dirigió un concierto del montón, con una orquesta del montón y dos solistas de renombre internacional: Viktoria Mullova y Jennifer Larmore.La Orquesta Simfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya suena bien en las cuerdas y deja que desear en los vientos, siendo el metal una parte delicada de la formación. Lawrence Foster dirige con gran oficio, pero apenas fue capaz de crear en todo el concierto. Quizá su mejor prestación fue en el Concierto para orquesta de Gerhard, una obra muy luminosa y bien escrita en la que el maestro tuvo que limitarse a concertar y no pudo dejarse llevar por el lirismo de algunas…
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