La
inauguración de la nueva temporada del teatro de la capital
siciliana era un desafío interesante y de alto riesgo. La primera
vez en la versión original francesa, y salvo algún corte en el
quinto acto, integral, y con una puesta en escena confiada a una
directora local pero internacional, dotada de un aura a veces
polémica, y conocida por su fuerte interés en la situación de la
mujer dentro y fuera de la escena y por otros problemas
político-sociales.
A mí Dante en general me gusta, y mucho. Y esta
vez, cambiar a los ocupantes franceses por capos mafiosos actuales
prometía. Lamento decir que me decepcionó. Al público pareció
encantarle, y me temo que esto sea porque en vez de sacudirlo lo
encandiló con unos detalles que casi me atrevería a denominar
folclóricos. Cierto que la primera vez, contemporánea a la
aparición de la protagonista…
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