Se utilizó, como siempre, o casi, la versión revisada por el autor en 1898, más equilibrada en lo teatral y en lo musical aunque, dicen los entendidos, menos ‘interesante’ o ‘atrevida’. Tendría que oírla, pero ya me doy con un canto en los dientes si he podido ver todas las versiones (en su mayoría en concierto) que he visto hasta ahora. Tenía referencias óptimas de este espectáculo, pero para mí no ha sido tan así. No sólo porque la Scala intentó repetir -y mejorar- el reparto y la producción de de hace un año en Montecarlo, pero tuvo la mala suerte de que Ludovic Tézier pillara el covid y tuviera que anular su presentación en la parte del protagonista masculino.
El alabadísimo -y audacísimo- espectáculo de Py no me lo pareció tanto. Es un director que mucho no me suele gustar, salvo su extraordinaria producción de Hugonotes en Bruselas.…
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