Reportajes

El compositor Francisco Escudero

Itziar Larrinaga

miércoles, 11 de septiembre de 2002
Francisco Escudero (1912-2002) es un creador insuficientemente conocido en nuestros días, tanto dentro del País Vasco como fuera de él, a pesar de su labor desarrollada como compositor, director de orquesta y de banda, y profesor de composición en dicha Comunidad Autónoma a partir del segundo tercio del siglo XX.El factor principal que ha dificultado un mayor conocimiento y difusión de su obra ha sido, quizás, el editorial. Hasta hace apenas unos años, la mayoría de sus composiciones se encontraban inéditas. En la actualidad, sin embargo, se pueden encontrar con relativa facilidad en el mercado las partituras de La túnica de Jesús (Alpuerto, 1975), Sinfonía Mítica (GAE, 1994), Concierto para piano y orquesta (EMEC, 1999), Concierto para violín y orquesta (EMEC, 1999), Cuarteto en Sol (EMEC, 1999) y Sinfonía Concertante (EMEC, 1999), además de pequeñas obras para coro (CM Ediciones).Asimismo, a los antiguos registros fonográficos de Zigor!, Illeta y Cuarteto en Sol, hoy podemos añadir los de Sinfonía Concertante (Àudiovisuals de Sarrià, 1999), Txori-Malo (Enixe, 1999), Tonemas (BBK, 2000), Gnosis (Zeta, 2001), El sueño de un bailarín, Concierto vasco para piano y orquesta, Concierto para violonchelo y orquesta, Aranzazu, Sinfonía Sacra, San Juan Bautista (estas últimas en: Claves, 2001).De Donostia a ParísFrancisco Escudero nació en San Sebastián el 13 de Agosto de 1912, en el seno de una familia de ascendencia castellana, por parte paterna, y navarra, por parte de la madre. Su formación musical temprana estuvo ligada, en un primer momento, a la Banda Municipal de Música de Zarauz y, posteriormente, al Conservatorio de Música de San Sebastián, donde ingresó como alumno oficial en 1929 y estudió piano y armonía con Beltrán Pagola y oboe con Antonio Cortés. De esta época data Hojas de Album, una obra para orquesta de cuerda que estrenaron los alumnos del Conservatorio en el Teatro Victoria Eugenia el citado año de 1929.Entre 1933 y 1936, becado por la Diputación guipuzcoana, amplió sus conocimientos de composición musical en Madrid con Conrado del Campo, profesor del Real Conservatorio, y en París con Paul Dukas y Paul le Flem, maestros del Conservatorio y de la Schola Cantorum, respectivamente. Asimismo, aprendió los fundamentos de la dirección de orquesta con Albert Wolff, que estaba al mando de la Orquesta Pas-de-Loup de Paris.Durante la guerra civil española, Escudero luchó en el Eusko Gudarostea y, más tarde, en el Batallón Aralar del PNV, en el bando republicano. Abandonó el frente en dos ocasiones, la primera en septiembre de 1936 y la segunda en julio-agosto de 1937. En ambas ocasiones se refugió en Francia. Primero en Auch (Gers), posteriormente en Eauze (Gers), y más tarde en Chinon (Indre et Loire). Vivió también algún tiempo en París. Cuarteto en Sol para instrumentos de cuerda (1936-1937) es una obra que compuso en esta época, a caballo entre Francia y el País Vasco.Las vicisitudes de Francisco Escudero en la guerra y el exilio han quedado reflejadas en la correspondencia que mantuvo con la familia Armand, de Houilles (Yvolines), y en una carta dirigida a la Delegación Vasca de París, en la que solicitaba auxilio económico. Éste le fue concedido en 1939 por intermediación de Jesús María Leizaola, el consejero de Cultura y Justicia, quien sería, con el tiempo, lehendakari del Gobierno Vasco del exilio.De Madrid a San SebastiánDe regreso a España en agosto de 1941, Escudero fue remitido al campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos), donde permaneció apenas un año. En septiembre de 1942 se trasladó a la capital española. Allí vivió hasta 1945 apoyado económicamente por la Diputación de Guipúzcoa, el Ayuntamiento de San Sebastián y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Continuó su formación con Conrado del Campo y dio a conocer, entre otras, su obra Vals Noble-Scherzo, que más tarde transformó en el ballet El sueño de un bailarín (1944).A finales de 1945, Escudero se estableció en el País Vasco. Trabajó como profesor de música en la Santa Casa de Misericordia de Bilbao, para la que compuso su Misa en Re in honorem Sancti Mamesii (1946) y como director asistente de la Sociedad Coral de Bilbao, la cual estrenó, en aquel entonces, dos obras suyas basadas en motivos populares bilbainos: Chimberiana, en 1948, y Desde Santurce a Bilbao, compuesta en colaboración con Víctor Zubizarreta, en 1950.En 1948, Escudero ganó la Cátedra de Armonía y Composición del Conservatorio de Música de San Sebastián y se trasladó a vivir a Zarauz. Tres años después, en 1951, contrajo matrimonio con Goyita Eizaguirre, con quien tuvo tres hijos y una hija: Francisco Mª, Alberto, José Luis y Arantxa. La familia se trasladó a vivir a San Sebasitián en los años sesenta.Podríamos decir que, después de su asentamiento definitivo en el País Vasco, Escudero, tras realizar un estudio del folklore musical de la zona, abordó la composición tomando como punto de partida determinados rasgos morfológicos de dicha música popular, así como textos en lengua vasca. Concierto vasco para piano y orquesta (1946), el oratorio Illeta (1952-1953) y su ópera Zigor! (1957-1963) son los hitos que jalonan esta etapa que comprende, desde la segunda mitad de los años cuarenta hasta finales de los años sesenta.En el Conservatorio de San Sebastián, Escudero desempeñó una amplia labor pedagógica. Por su clase pasaron varias generaciones de músicos, muchos de los cuales desempeñan hoy en día labores musicales de cierta relevancia en el País Vasco. Citaremos entre sus discípulos a Ramón Lazkano, Angel Illarramendi, Alberto Iglesias, Gotzon Aulestia, Lorenzo Ondarra, Sabin Salaberri y José Mª Alberdi.Francisco Escudero fue director de dicho Conservatorio a lo largo de dos décadas, entre 1962 y 1982, año de su jubilación. Alcanzó para el centro varios logros administrativos, como el rango de Conservatorio Superior y la incorporación de los estudios de txistu y de acordeón a las materias musicales regladas. Asimismo, dirigió a lo largo de los años sesenta la Banda Ciudad de San Sebastián y la Orquesta de Cámara de Gipuzkoa.Su ópera Zigor!, anteriormente citada, estrenada en versión concierto en Bilbao en 1967 y en versión escénica en Madrid en 1968, acentuó la reputación de Escudero como compositor tanto en el País Vasco como en el resto de España. Así, a partir de Zigor!, comenzó a componer casi exclusivamente por encargo: en los años setenta creó su Concierto para violonchelo y orquesta (1971), a instancias de la Orquesta Nacional, así como Sinfonía Sacra (1972) y Toccata para órgano (1972), peticiones de la Comisaría General de la Música y de la Dirección General de Bellas Artes, respectivamente. Son obras, todas ellas, en las que experimenta con el material musical y en las que no se aprecia la preocupación etnoidentitaria de la etapa anterior.En DonostiaTras el Estatuto de Autonomía vasco, en 1979, Francisco Escudero volvió a trabajar sobre temas vascos y textos en euskera y compuso, por encargo del Gobierno Vasco, Euskalerriaren salmoa (1980), sin lugar a dudas su obra de mayor contenido extramusical nacionalista. Del mismo modo, a petición de la Sociedad Coral de Bilbao, creó Gernika (1979-1986), su segunda y última ópera, en cuyo tercer acto se describe el bombardeo de dicha villa vizcaina durante la guerra civil española.Posteriormente, en la década de los noventa, Escudero creó un conjunto de obras orquestales de envergadura, como Sinfonía Concertante (1994), Ultreia (1994) y Concierto para violín y orquesta (1996), así como obras de cámara de gran interés como Concierto para clavecín y sexteto orquestal (1996), Gnosis (1996) y Txori Malo (1998). El conjunto de todas ellas lo consolidan, sin duda, como uno de los compositores más significativos del siglo XX en el País Vasco.= = = = = =Este texto es la versión en castellano del artículo Francisco Escudero musikagilea, que será publicado próximamente en el Anuario de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (A.B.A.O.).

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