No pude ver en su momento el estreno de esta nueva
producción que, como casi siempre, hace añorar a la anterior o anteriores, y
eso en una casa que no las renueva mucho. Entonces se contó con la dirección de
Michele Mariotti y con un reparto más o menos estelar, del que en esta primera
reposición quedaban dos nombres.
Para decirlo rápido, la parte escénica es una estupidez.
No están mal los telones plásticos (casi separadores) de colores, que en sí
mismos son bonitos, ni las proyecciones de rectángulos coloridos entre los que
predomina -vaya uno a saber por qué- la bandera italiana. Incluso cuando
comienza la obertura (no soy de los que aprueban que se aproveche ese tiempo
para intentar hacer y decir algo sobre la historia) la proyección es agradable.
Pero… ay, aparecen las siluetas (los cantantes) tras los telones y empiezan…
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