Variado y estimulante tríptico de coreografías
contemporáneas el que ha presentado la Compañía Nacional de Danza dirigida por
Joaquín de Luz en el Teatro de la Zarzuela, las dos primeras (Grosse Fuge y Polyphonia) estrenadas en España en enero de este mismo año,
concretamente en el Palacio de Festivales de Cantabria en Santander, y que
presentan tres formas bien diferentes de acercarse al movimiento.
La sensualidad corporal protagoniza la propuesta ya
cincuentenaria (se estrenó en La Haya en 1971) del coreógrafo holandés Hans van
Manen, que utiliza principalmente la Gran
Fuga op 133 de Ludwig van Beethoven, escrita en 1826, un año antes de su
muerte, como hilo conductor de unas muy dinámicas evoluciones que oscilan desde
el inicio entre el ímpetu de la masculinidad del trío de hombres con torsos
desnudos y los pasos de líneas más clásicas…
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