Manfred Honeck le ha hecho mucho bien a la Pittsburgh Symphony Orchestra, cuya evolución vengo siguiendo desde hace unos 15 años, y no en vano su contrato ha sido prolongado hasta el final de la temporada 2027/2028. La época de Honeck, que arrancó con su clamoroso debut en 2006 y su primer nombramiento en 2007 (como director principal desde la temporada 2008/2009), hará historia.
La orquesta ha adquirido entretanto un timbre propio inconfundible y la presente velada, organizada por Heinersdorff Konzerte, con obras de Robert Schumann y Gustav Mahler, fue todo un acierto. Comenzó con el Concierto para piano en la menor op 54 de Schumann, quizá el más sensible, delicado y especial del género. una de las grandes piezas del repertorio, que Hélène Grimaud convirtió en una gran experiencia para los sentidos junto a la Orquesta Sinfónica de…
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