Una de las más admirables obras de Donizetti, sin duda
también por el libretista y el drama original, de una concisión casi verdiana
‘ante litteram’ volvió a la sala que, por obra y gracia de Edita Gruberova se
convirtió en la principal valedora en Alemania del repertorio belcantístico, en
particular de Donizetti y Bellini. Al parecer su tardío retiro y su trágica
muerte no han hecho caer en el olvido estos títulos y eso está más que muy
bien.
Tenía curiosidad por algunos elementos de este nuevo
reparto y ya sabía a qué me exponía con el espectáculo de Loy. El primer reparo
que me viene espontáneamente, cualquiera sea la valoración que pueda merecer en
conjunto, es que no se cambia de intérpretes sin adaptar a sus características
de todo tipo no sólo la dirección de actores sino los trajes. Después, y como
siempre con Loy, por una idea…
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