A la afligida madre de Boris Giltburg no le hizo mucha gracia que su hijo, a la sazón de cinco años de edad, le dijera un buen día que quería aprender a tocar el piano. El instrumento es como un virus que ha atacado a su familia desde tiempos casi inmemoriales. La madre de Giltburg toca el piano, la abuela también e incluso la bisabuela era pianista. Tanto insistir que al final la pasión por la música se impuso y tras los primeros éxitos en el escenario y los estudios de música en Tel Aviv, Boris Giltburg fue catapultado a la celebridad internacional, tras ganar el Concours Reine Elisabeth, de Bruselas, en 2013.
Entretanto, con su estupenda técnica y su arraigada musicalidad, Giltburg se ha transformado en uno de los pianistas más impresionantes de su generación. No solo como intérprete, sino también con sus textos sobre música es un…
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