El arte de la interpretación, sea musical o teatral, no solamente
requiere pericia técnica y aptitudes artísticas, sino también un cierto
grado de capacidad de análisis y de comprensión intelectual. En el caso
de las óperas de Wagner este último requisito es decisivo para
determinar la calidad y el éxito de una interpretación. Sin una buena
comprensión intelectual de los conceptos, ideas e intenciones encerrados
en el libreto y la partitura, y de su contexto histórico-cultural, la
interpretación de una obra de Wagner no llega a buen término, al margen
de las virtudes técnicas y estético-artísticas que puedan exhibir sus
intérpretes. Precisamente es una cierta incomprensión del muy complejo
entramado conceptual de Lohengrin lo que impide a la producción
estrenada el 3 de diciembre en la Ópera de Baviera llegar a ser…
Comentarios