Sergiu Celibidache entró en pocas ocasiones en un estudio de grabación y una de ellas lo hizo para registrar una obra suya: Taschengarten (Jardín de bolsillo), dedicada a todos aquellos niños que 'desafortunadamente no tienen jardín.' De este modo, el maestro rumano pretende ofrecer un gran poema sinfónico en trece partes con programa relativo a la vida en un jardín, tanto natural como de los propios niños que lo disfrutan.Gran conocedor del color orquestal, estamos ante una obra luminosa, cuyo principal valor es, precisamente, la riqueza y variada paleta usada en la orquestación. Desde el principio escuchamos una introducción animada, brillante y bartokiana. Al margen del color, estamos ante una pieza de notable factura, lejos de ser genial, básicamente naif. Cita con gracia muchas melodías infantiles y juega con gran acierto con ritmos…
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