KS, abreviación de Kammersänger, distinción honorífica que
reciben en Viena los cantantes de larga actuación y ‘adoptados’ por público y
crítica. El tenor polaco es probablemente el benjamín de su cuerda hoy en día
en la capital austríaca (basta ver las colas al final de cada función pero,
sobre todo, en este caso, un teatro rebosante como es raro ver hoy en día en
salas grandes para un recital de canto con acompañamiento de piano).
Recibido con ovaciones prolongadas que continuaron en ambas partes
y un ‘jubileo’ final que lo obligó a tres bises. Hay que destacar que el
concierto tuvo lugar entre dos de las tres representaciones que ofreció de Lohengrin en la misma sala. Lo acompañó,
como casi siempre en este tipo de presentaciones, la más que solvente Tysman al
piano.
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