Mientras Madrid se
conmociona por la “novedad” de una ópera estrenada hace 37 años (Nixon in China) como si se tratara del último
modelo de Iphone, nuevas óperas
llueven por todos lados al norte de los Pirineos, y esta primavera Londres ha
recibido a Blue en la ENO e Innocence de Kaija Saariaho en la Royal
Opera. Sobre esta última comentaré mas adelante, pero ya es posible adelantar a
ambas como exponentes de la consabida diferencia: en Europa hacen óperas
refinadísimas pero frías y complicadas para el oído del espectador medio; mientras
que en “el nuevo mundo”, representado por los Estados Unidos de América, muchas
óperas contemporáneas exudan una impronta pucciniana, con melodías y
situaciones como para hacer llorar a cualquiera de los lectores de Mundo
Clásico, sus abuelas y sus tías.
Esto último ocurre con Blue,
la ópera con libreto…
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