La violonchelista Sol Gabetta tiene un poder de convocatoria extraordinario. Público joven, de mediana edad y mayor acude al unísono a sus conciertos, la aclama efusivamente y sale muy feliz, tras escuchar sus cautivantes y logradas interpretaciones. Así ocurrió otra vez esta tarde durante el recital organizado por Heinersdorff Konzerte – Klassik für Düsseldorf en el gran auditorio Felix Mendelssohn Bartholdy de la Tonhalle.
Entre dos sinfonías de Joseph Haydn, el muy introvertido Concierto para violonchelo op 129 de Robert Schumann es vanguardia pura, y esto se debe a la celebrada solista argentina, La interpretación de Sol Gabetta sedujo por su interiorización casi febril, por su honestidad, sinceridad y audacia, al dejar todo el espacio necesario para lo revoltoso y lo meditativo, lo fantástico y lo informe; en fin, para que se…
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