Durante todo el siglo XX la musicología se ha ocupado, de modo contínuo y creciente, de las nociones de tiempo y de espacio. La frase célebre de Eduard Hanslick que califica la música como formas sonoras en movimiento y que tiene numerosos antecedentes en las páginas de filósofos antíguos, medievales y renacentistas, constituye un punto de partida, pues todo movimiento ocurre en el tiempo y en el espacio. Despues de una primera separación entre artes espaciales y artes temporales, necesaria para la comprensión de la esencia del arte musical, la segunda mitad del siglo XX examina ambas categorías entrelazadas, formando parte del mismo fenómeno.Esta primera etapa de separación de las dos dimensiones y de clasificación de la música como arte temporal está protagonizada por textos de Theodor Adorno, de Giselle Brelet y de Michel Imberty.…
Comentarios