He vuelto
a repetir un título de hace años para la misma ópera, aunque entonces fuera en
Bruselas y la coreógrafa y directora de escena fuese entonces Sasha Waltz, y se hubiera presentado no en La Monnaie,
sino en el Teatro Nacional, y con una duración casi el doble “gracias a otras
músicas del autor y a momentos de danza o recitados (en general ambos juntos)
sin música” .
Vayamos
por parte. Aquí se coprodujo un espectáculo que en Madrid se presentó en una
sala más pequeña como la de los Teatros del Canal, y luego en Versailles. No
parece la sala del Liceu la más adecuada para este tipo de obra que aquí se dio
en su estado más o menos ‘puro’ (cosa que me parece excelente aunque uno se pregunta
qué pasaría si se ofreciera sólo Cavalleria, o Pagliacci, o uno
solo de los títulos del Trittico como único integrante de una función de
abono).
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