La última vez, hace siete años casi, habíamos visto la
versión en cinco actos en italiano (la llamada ‘de Modena’). Ahora hemos vuelto
a la habitual en cuatro reformulada para la Scala con la bendición del autor en
el sentido de que resultaba más concentrada y efectiva (1884): seguramente es
la última y más ‘moderna’ y probablemente refleje sí la última palabra de Verdi.
Yo lamento particularmente la pérdida del primer acto y, de la versión inicial,
la del lamento sobre el cadáver de Posa.
Vista la lluvia de estrellas esta versión se esperaba con
gran interés (todas las entradas están agotadas para todas las funciones).
Aparte de la decepción escénica, y sin desdeñar en absoluto los excelentes
resultados, la perfección estuvo cerca, pero en pocos momentos se alcanzó
plenamente.
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