Ingo Metzmacher, un especialista en música del siglo XX y hábil buscador de tesoros musicales, redescubrió hace años a compositores como Erich Wolfgang Korngold, Karl Amadeus Hartmann e incluso a Franz Schreker, de quien ahora el público, convocado en la Filarmónica de Colonia por la WDR Sinfonieorchester, escucha fascinado el Nachtstück (Nocturno), de su ópera en un acto Der ferne Klang (El sonido distante).
La pieza se vive y se siente con los sonidos más opulentos e inquietos del autor en una vorágine interminable de colores deslumbrantes, brillantemente animada por Metzmacher y la orquesta, una experiencia inolvidable llena de profundas impresiones. Dicho sea al margen, en esta ópera que inició su ascenso en el género hasta que los nazis llegaron al poder, Schreker aborda abiertamente cuestiones de sexualiadad y erotismo.
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