Siempre
parece que esta ópera se ponga de moda a la vez en varios teatros para luego
desaparecer durante un tiempo más o menos largo. Recuerdo que en diciembre de
1974 se la podía ver casi simultáneamente en París y Barcelona (vi ambas, por
casualidad). Es realmente difícil, como trabajosa fue su gestación, y el
resultado, aunque contiene grandísimos momentos (en su mayoría), es irregular
(conozco pocos actos de Verdi que pierdan la brújula dramática después de un
comienzo fascinante como el segundo). Y aunque en parte la culpa se puede
achacar a la adaptación que el propio Scribe hizo de su libreto para Le duc d’Albe de Donizetti (nunca
terminada), por si no bastara la más difundida (y la que se utilizó también
aquí) es la versión italiana, que empeora las cosas.
Verdi no
vigiló como en el caso de Don Carlos (ahí
hizo casi dos óperas…
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