Durante esta segunda velada, nuestros tres músicos invitados no solamente confirmaron la buena impresión que nos dejaron dos días antes, sino la superaron. Esta vez no hubo exabruptos por parte del “cello”, y a lo mejor Christian Zacharias estaba aún en mejor vena. El hecho es que nos dejó boquiabiertos con su arte pianístico.El tercer trío de la Opus 1 se presta particularmente bien para las manos de un pianista genial. El 1º movimiento, Allegro con Brío, fue tocado precisamente así, con brío –¡pero qué brío!. Creo que nunca lo he oído así, con esa total superioridad pianística– y eso que la parte del piano es sumamente exigente en esta obra. Parece más bien un concierto de piano, con acompañamiento de cuerdas.¡Y los timbres! En las variaciones del “Andante cantabile” del 2º movimiento hay una variación que prevé pizzicato en las…
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